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Todo sobre el té:

El té es una bebida fresca, un poco amarga y astringente con la que disfruta mucha gente cada vez más porque sus propiedades antiinflamatorias, neuroprotectoras, reguladoras del apetito o analgésicas, sirven como aliciente que la clasifica como segunda bebida más consumida a nivel mundial.

Aunque hay que resaltar que muchas de ellas no han sido comprobadas al 100%. Además, se le relaciona con la disminución del riesgo de infartos, problemas cognitivos u osteoporosis; en definitiva, todo un todoterreno en el mundo de las bebidas.

Todo sobre el té:

Su contenido es mayormente agua, el contenido en cafeína ronda desde el 2,5% al 4% en contraposición del 1,5% del café y el número de kilocalorías que aporta oscila las 2Kcal por cada 100 g, es decir, tres calorías por cada taza.

Esta bebida contiene sales como el sodio, potasio, niquel, hierro, magnesio, fósforo… pero algunas de las mismas pierden su solubilidad al envejecer las hojas. También se puede destacar el contenido en flúor, protector de los dientes, y su aceite esencial que lo colorea de un tono amarillento que al mismo tiempo le da un aroma intenso muy característico.

Es precisamente del flúor donde radica una de las principales contraindicaciones del té si se toma en exceso. Este mineral, ingerido más de la cuenta, puede resultar cancerígeno al afectar a colon, cerebro o riñones, y más aún en aquellas infusiones sin teína; que contienen niveles mayores de flúor.

Otras contraindicaciones del té serían para aquellas personas que padezcan hipertensión o sensibilidad a alguno de sus compuestos. Sin embargo, exceptuando estas excepciones aisladas, resulta una bebida ideal para la salud y muy recomendable.

El contenido vitamínico va encaminado hacia las vitaminas A, B, C, E y P, es decir, que la salud humana se ve enormemente beneficiada por los cuantiosos aportes de esta bebida tan saludable y llena de propiedades muy reclamadas.

El té, en todas sus variantes, proviene de la planta “Camellia Sinensis” (que crece en climas tropicales y subtropicales) y se diferencia en cada uno de los tipos de té según el proceso que se le a sus hojas para tener como resultado determinados sabores, aromas y propiedades más concretas.

La especie de esta planta depende del origen y las características de su sabor, además de la altitud, tipo de suelo, planta y edad de la planta.

Cada especie puede producir cualquiera de los cinco tipos de té, aunque ciertas regiones son conocidas por un tipo u otro. Por ejemplo, Japón es conocido por el té verde, China es conocida por su el té blanco y Sri Lanka por su té negro.

El té verde

Este tipo de té es considerado como una bebida medicinal debido a que al no ser fermentado conserva todas sus propiedades. Estas son:

Este té es bajo en teína y su preparación debe realizarse mediante agua que no esté hirviendo porque las hojas se cocerían y la bebida sabría muy amarga.

El resultado posee un sabor de gran aroma suave y de matices herbáceos. Las subvariedades del té verde quedan representadas por estas:

El té negro

La variante del té negro es bastante popular por su sabor y características:

El proceso que deben seguir las hojas del té es el de una oxidación completa para que el verdor pase a marrón oscuro; con un sabor más complejo que el verde.

Los diferentes tipos de té negro se denominan con siglas:

El té blanco

Esta infusión crece en demanda en los últimos tiempos por su exquisitez y propiedades para la salud, que lo convierten en el más caro. La recolección de las hojas se hace de forma artesanal y exhaustiva seleccionando las más tiernas; que poseen una fina capa blanca que le otorga el nombre a este té.

Para hablar de sus propiedades podemos recurrir a su apelativo de elixir de la juventud, dicho empleado por la potencia antioxidante y el alto contenido en vitamina C y E. Estas propiedades de las que hablamos son las mismas que el té verde pero algunas son hasta triplicadas en el blanco (aunque contiene la mitad de teína que el té verde).

Las subvariedades del té blanco son, entre otras, las siguientes:

El té rojo

Tiene un sabor muy fuerte y peculiar al igual que el color tan llamativo que lo caracteriza.

Esta bebida postfermentada es especial al resto porque requiere un proceso largo de varios años de maduración, almacenado, hasta que se consigue el producto final.

La propiedad más deseada de esta bebida recae en su capacidad de eliminar grasas y colesterol con un consumo de unas 3 tazas al día del mismo.

Además de esto, también posee la capacidad de estimular la diuresis y ayudar a personas que suelen tener digestiones pesadas.

El té azul

Esta clase se corresponde con un proceso de semifermantación de la planta “Camelia SInensis”, es decir, que se encuentra entre la elaboración del té verde y la del negro.

Lograr el punto perfecto en su proceso de elaboración permite obtener el tono cobrizo característico.

Los que provienen de China tienen una fermentación corta (20%) produciéndose resultados ligeros y con sabores vegetales parecidos al té verde. Los de Taiwan sufren una fermentación durante más tiempo (70%), teniendo como producto final tés oscuros y afrutados más semejantes al té negro.

El té azul es muy apropiado para los principiantes recién sumergidos en el mundo del té por su especial sabor.

En cuanto a sus propiedades, son muy parecidas a las del té verde:

Su demanda parece crecer tras varios estudios que apuntan que su capacidad de eliminar grasa puede ser mayor al té verde (aunque menor al rojo).

En cuanto a los niveles de teína del té azul, contiene la mitad respecto al té negro y el doble respecto al té verde.

Sea cual sea tu té favorito, puedes seguir unos consejos que te permitan sacar el mayor partido de las propiedades de esta bebida sin caer en excesos ni contraindicaciones:

Algunos de sus compuesto pueden inhibir la absorción del calcio o del hierro (si ya sufres déficit de hierro se podrían agravar los síntomas).